Innovación o experiencia

Ambas cuestiones suscitan dudas, son temas de reflexión y debate en diversos ámbitos, y hasta generan enfrentamientos.

 

Innovación o experiencia, todo un clásico vital y empresarial. Digo vital porque está directamente relacionado con la clásica rencilla generacional. Y digo empresarial porque no es baladí la decisión a tomar en este entorno competitivo.

Entiendo que durante generaciones, en la intimidad familiar, se ha discutido sobre la conveniencia al elegir innovación o experiencia (jóvenes o adultos). No seré yo quien reabra esta conversación de clan.

Igualmente, a nivel empresarial siempre existirá una toma de decisión referente a la utilización de innovación o experiencia. Tanto en el momento de definir procesos, como en el de elegir a las personas que los ejecutarán. Entre el empleado junior y el senior.

Pero para saber de que estamos hablando, debemos concretar su definición:
La experiencia, del latín experiencia, es el hecho de haber presenciado, sentido o conocido algo. Por tanto la experiencia es la forma de conocimiento que se produce a partir de estas vivencias u observaciones. Este conocimiento profesional es, sin duda, una puesta en valor importante.
Por otra parte, podemos definir la innovación como un cambio que produce novedades. Por tanto no considerándose una habilidad aunque si una capacidad personal, supone una modificación con respecto a algo.

Es decir, ya tenemos claro que decidir entre innovación o experiencia es hacerlo entre el conocimiento vivido y el cambio novedoso.

Con tal definición cabría pensar que tanto la experiencia o innovación están vinculadas con la edad o con la antigüedad.

No obstante, como se reproduce en uno de los diálogos de la película Skyfall “La edad no es garantía de eficiencia” alude el personaje de Q. En su conversación con 007 en el museo, quien le responde “Y la juventud no es garantía de innovación”. Puede ver la conversión en este video

Puede entonces que, al fin de alcanzar un adecuado equilibrio, debamos combinar. Y también, utilizando como símil a James Bond mejor mezclar que agitar, o ¿lo prefiere agitado pero no revuelto?

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